La valla de la discordia

La política nacional tiene como tema central el caso del Dr. Álvaro Uribe ante la justicia, acaparando la atención de la opinión pública; los debates se han intensificado entre aquellos que defienden a Uribe y aquellos que reclaman a la justicia prisión para este último. Ha sido tal el debate, que cada sector político ha hecho lo suyo para atraer la atención del público y expresarse masivamente. Se pudo observar en diferentes lugares del país la publicación de vallas con mensajes alentando a Uribe y reclamando su libertad.

Pues bien, ya el ciudadano de Barrancabermeja ha visto directa o indirectamente la valla que  fue instalada  en favor  de la  libertad de Uribe,  valla  que  fue  liderada  por  el excandidato al concejo municipal por el Centro Democrático, el señor Alfonso Rodríguez. Cabe recordar a la audiencia el conflicto dado por la valla uribista, lo que indignó a muchos ciudadanos quienes no se sienten representados ni identificados por la corriente uribista.

¿Y qué tiene de especial una valla, para captar la atención de un país? Algo tan aparentemente insignificante no podría generar reacciones tan profundas, ¿o sí? La respuesta es que sí, una valla de estas dimensiones y con tal mensaje irrumpió en un territorio cuya tradición política ha estado marcado por las influencias de las organizaciones, partidos y sindicatos afines al marxismo y sus corrientes, algo histórico que retumbó en el imaginario colectivo.

Tal atrevimiento no podría pasar desapercibido. Tardó más la instalación de la valla que las reacciones airadas de los sectores más radicales en la ciudad. Fue tal la reacción que la violencia se manifestó en redes sociales, donde se evidencia la persecución a la persona y familia por ciudadanos del común, como también la amenaza pública y terrorista del ELN al gestor de la valla uribista.

Sin embargo, en una ciudad tan marcada por la violencia, un evento de tal naturaleza no era tan significativo como sí lo son líderes sindicales de la USO, quienes anunciaron la recolecta de “limosnas” con las comunidades para instalar una valla en revancha que exigiese cárcel a Uribe. La ciudadanía pudo ser testigo de tal evento a manos del sindicalista y alfonsista Ludwing Gómez. (Lo de este párrafo da para otra historia ¿qué paso con el dinero de la limosna?).

Además, paralela y misteriosamente una directiva de la USO ordenó la gestión para instalar una valla cuyo contenido reclamaba cárcel para Uribe y, en su redacción, vinculan al uribismo con la práctica “genocidio”, dando un mensaje cargado de odio político muy peligroso para la seguridad y orden público de la ciudad.

Curiosamente, mientras el protagonista de la historia ha sido puesto en libertad por la Fiscalía General de la Nación, la USO recibe la traición a manos de la alcaldía de Alfonso Eljach; en el uso de sus facultades el inspector Carlos Monroy, cuya autoridad territorial debía obedecer la Ley, ordenó el desmonte de la valla antiuribista de la USO. El golpe es nefasto, dada la influencia política que tiene la USO y los sectores antiuribistas de la ciudad, en la elección y el funcionamiento de los últimos Gobiernos de turno.

Ha sido tal el sin sabor de los miembros de la USO, que desde sus directivos locales han llegado a afirmar que es “lamentable que la alcaldía se entrometiera en el asunto”, más aún cuando se les ordenan algo que se les fue negado a más de uno de sus peticionarios que exigió el desmonte de la valla de Uribe por la misma vía administrativa. Ni qué decir de los funcionarios de la alcaldía que odian a Uribe y a sus seguidores.

¿Acaso la USO perdió el poder de la ciudad? Quienes debaten en calles y redes sociales podrán observar que las comunidades y personas locales han perdido credibilidad y confianza ante el sindicato. Recordamos el silencio ante el vil asesinato de la docente, facilitado por la camioneta al servicio del “ingeniero” sindicalista de la USO. El silencio ante el uso de los bienes y beneficios del gremio sindical y sus asociados vinculados a crímenes escandalosos, están sepultando el poder y la confianza del sindicato en su bastión político llamado Barrancabermeja.

En conclusión, la expectativa del ahora gira en torno al conocer sí la USO asumirá con responsabilidad (como debería de ser) o buscará evadir el mandato de la alcaldía de Alfonso Eljach (como suele suceder). Es cuestión de tiempo, pero, los antecedentes de esta organización han demostrado que poco carácter tienen ante el cumplimiento de la autoridad y la exigencia a sus asociados de acatar los mandatos legales. Lo que sí está claro, es que la valla uribista fue la valla de la discordia en la USO y su respuesta la antesala al debilitamiento político de la organización en el territorio.

Email: cristhian.barranco@outlook.com

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