Los familiares tóxicos existen.

Los latinoamericanos nos caracterizamos por ser personas cálidas, cada extranjero que llega a algún país latinoamericano identifica como característica o rasgo primario la calidez de las personas y sobretodo, la familiaridad que se tienen unos con otros.

Colombia, en particular, es un país enmarcado por creencias y costumbres. Las familias numerosas hacen parte de la mayoría de nosotros a tal punto, en que siguen pasando los años y seguimos conociendo familiares que nunca antes habíamos siquiera oído nombrar.

Es por esta razón que, en países como Colombia, el país del sagrado corazón, nos educan poniendo a la familia en un altar, donde jamás se podría cuestionar nada frente a esta, además, la sociedad y la misma cultura, nos refuerza dicha idea.

Seguramente en algún momento de la vida todos hemos escuchado frases como “Tienes que querer a tu tío, es parte de tu familia, es tu sangre”, “Ve y dale un beso a tu abuelo, no seas grosero” o incluso, la poderosísima e infaltable frase “La familia es lo primero” y efectivamente, en la mayoría de casos, nuestro núcleo familiar primario es lo primero, son quienes nos ayudan y dan soporte, e incluso, son quienes darían todo por nosotros. Pero, ¿Qué sucede cuando sentimos que algún familiar nos está generando un conflicto emocional?… ¿Realmente se tiene que querer a la familia, únicamente por ser familia y hay un soporte emocional de por medio? La respuesta simple, corta y sencilla: NO.

Tal vez, en algunos casos, existan familiares que no sean un apoyo confiable, tal vez, simplemente por el hecho de ser familia no lo hace un ser perfecto y adecuado para las necesidades propias que estamos viviendo, porque es cierto, existen familiares que en vez de hacernos bien, son los que más mal nos hacen, son aquellos que siempre tienen comentarios negativos hacia quienes somos y las decisiones que tomamos, son quienes nos quieren manipular y aquellos que siempre quieren tener la razón.

Ejemplos de estos familiares son aquellos padres que cuestionan una simple elección profesional, esas tías que tienen doctorado en elegir una mujer pareja para uno que uno mismo, son esos familiares camuflados bajo la pasivo agresividad y tienen comentarios constantes como “Oye, es que te ves muy gordita en ese pantalón, mejor ponte una falda para que se te esconda lo gordita” como sí uno en algún momento estuviera pidiendo opiniones, o como si uno no tuviera espejo en su casa.

Algunas características de estos familiares tóxicos son: Nos hacen sentir culpable de cualquier decisión que tomemos, no respeta nuestra intimidad e incluso, llegan al punto de la manipulación para lograr lo que ellos quieren, nunca nos dicen algo positivo, siempre encuentra un motivo para hacer un comentario que perturba nuestra estabilidad y salud emocional y finalmente, son aquellas personas que siempre nos invalidan, esos que hacen ver como sí nuestros problemas o situaciones no fueran lo suficientemente importantes. Finalmente, están aquellos que simplemente no pueden ocultar su toxicidad, por ejemplo, el familiar que golpea únicamente por una preferencia sexual.

Con familiares así, la atención que se debe tener es altísima, pues sin que nos demos cuenta, pueden dañar nuestra autoestima y la forma en cómo nos relacionamos con nuestro entorno, igualmente, es importante aclarar que las personas así nunca se van a poder cambiar, pues seguramente esas personas también tienen su historia y un porqué actúan de esa manera.

En casos como estos, lo más importante es identificar las actitudes pasivo- agresivas que tiene un familiar, la forma, el tono y la intensión con la que dice y hace determinados comentarios. Aprender a poner límites y hacer parte nuestra vida la asertividad y la autoestima, y cuestionarnos, ¿hasta dónde estamos dispuesto a aceptar? Igualmente, no pretender que las cosas están bien y no pasa nada, pues en muchos casos nos tragamos emociones y enviamos sin querer el mensaje a la otra persona que se puede meter en nuestras vidas sin ninguna repercusión y no es así. Finalmente, sí los límites no funcionan y vemos que la relación no tiene ningún sentido, lo mejor es dar un paso al costado y alejarnos, pues definitivamente no tiene ningún sentido sacrificar la estabilidad emocional por familiares que no son recíprocos.

 Así como el príncipe azul no existe, tampoco existe la familia perfecta con un amor incondicional para dar siempre, sí alguna vez permitimos algo, terminará siendo una bola de nieve que no se va a poder parar, es importante hacerle ver a la otra persona que el comportamiento que está tomando no es el adecuado y tomar las acciones pertinentes para cuidar siempre nuestra estabilidad emocional, pues quien sino nosotros, para cuidarnos a nosotros mismos.

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