Santander, ¿Siempre Adelante? Parte II

La raza que lucha y sueña

Natación, judo, karate, lucha, halterofilia, squash y esquí náutico son deportes que quieren seguir cosechando triunfos, pero también el tenis de campo está formando una ‘generación de oro’ para el departamento.


Tal es el caso de María Juliana Parra Romero, una joven tenista santandereana de 17 años, quien a su edad ya es la primera en Santander y la quinta del país en su categoría 18 damas sencillos.

Desde los 12 años practica este deporte, media década de carrera en la que ha cosechado muchos triunfos. En el 2016 ganó su primer campeonato nacional; en el 2017 participó en su primera competencia internacional: la XI Copa Regatas Bowl en Perú, organizada por la Confederación Suramericana de Tenis (Cosat), en la que contra todo pronóstico se coronó campeona; en marzo de 2018 estuvo en Argentina y Paraguay compitiendo en torneos de la Federación Internacional de Tenis (ITF). Actualmente tiene cinco títulos Cosat y ha ganado más de dos en el país.

A sus 16 años fue la número uno en Colombia y desde entonces pertenece a la selección nacional de tenis en la categoría juvenil. Ella considera que “la disciplina y el pensamiento de llegar tan lejos” fue lo que la ayudó a estar allí.

Durante el 2019, entre sus triunfos más significativos destaca que fue campeona en el Interligas, en el II Torneo Abierto Clase B Santander y en el I Torneo Abierto Clase C Santander; subcampeona en un ITF en Pereira y semifinalista en un torneo profesional de 15 mil dólares en Bogotá.

A pesar de ser una joven promesa del deporte, Parra asegura que no cuenta con el apoyo del departamento y han sido sus padres quienes han llevado todos los gastos de su promisoria carrera deportiva; desde el pago de su entrenador, preparador físico y los implementos requeridos, hasta los viajes para participar en los torneos. “Hasta ahora no se ha visto que el Indersantander o el Inderbu apoyen. A mí no me han apoyado. No tengo patrocinadores y los viajes, los hoteles y los transportes son bastante caros”, comenta.

Por su parte, Wilmer Sáenz, entrenador de tenis designado para los Juegos Nacionales de 2019, indica que en este deporte cuando se está empezando “se necesita mucho apoyo de los papás porque desde ahí arranca la base. Se requiere un gran patrocinio, un recurso muy grande. No sólo basta con el potencial”.

“María Juliana es una niña con un gran talento, pero lastimosamente en el tenis se arranca así: la primera base patrocinadora de sus hijos siempre van a ser sus padres y poco a poco van apareciendo los patrocinios, los apoyos”, agrega.

Parra lo reafirma cuando dice que para “uno dedicarse al tenis profesional debe tener pues, talento, claro, pero dinero, mucha plata para poder viajar, para poder competir o en su defecto, conseguir patrocinadores”.

Sobre esta tierra, bajo este sol

Para un deportista de alto rendimiento es importante llevar un proceso continuo con su equipo de trabajo con el fin de observar su evolución. Ignacio Moreno, su entrenador desde el 2014, renunció a la Liga Santandereana de Tenis y debido a esto, Parra debía elegir entre seguir entrenando en el complejo deportivo Alfonso López y prescindir de su instructor o quedarse con él y buscar otro lugar, pues, asegura que “si él no pertenece a la Liga no pueden prestarle las canchas para que me dicte clases”.

La decisión fue tomada. Inicialmente, viajaba todos los días desde Bucaramanga hasta Lebrija para entrenar en las canchas de un amigo del papá, porque, “obviamente, si no me prestan las (canchas) de la Liga, pues toca ir a buscar a otro lado”. Ya en la recta final, su sede de entrenamiento cambió, pues, su progenitor construyó la academia Ace Team Tennis, ubicada en Floridablanca y decidió contratar a Ignacio.

Gabriel Mariño, presidente de la Liga Santandereana de Tenis, asevera que “al profesor Ignacio en su momento se le ofreció la oportunidad de ser el entrenador de la Selección Santander en contratación con el Inder, pero la rechazó por motivos personales, totalmente respetables”.

Respecto al préstamo de las canchas, Mariño puntualiza que “el Indersantander establece con nosotros un convenio en el cual se nos entrega en comodato el escenario deportivo y por parte de presidencia debemos cumplir una cantidad de cláusulas o condiciones, porque si no, se podría anular el contrato. Una de ellas dice claramente que en las pistas sólo pueden dictar clase los profesores que sean contratados por el Inder o por parte de la Liga”.

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