Santander, ¿siempre adelante? Parte III

Las herederas de la bandera

En mayo de 2019, faltando aproximadamente seis meses para el inicio de los Juegos Nacionales, la deportista aún no había sido notificada sobre su participación para representar al departamento en el máximo evento multideportivo del país. Sin embargo, al ser el torneo más importante a nivel nacional, su ranking profesional y su excelente nivel, finalmente le otorgaron un cupo a la tenista, quien representó a Santander como la número uno de su disciplina.

Según Sáenz, “los entrenamientos se culminaron en octubre del año pasado y fue ahí cuando finalmente se optó por María Juliana Parra, Daniela Carrillo y María Fernanda Padilla porque ya eran las tres jugadoras que más puntos profesionales tenían y pues, usted como buen director técnico, lleva lo mejor”.

En la conquista del porvenir

Daniela Carrillo, María Fernanda Padilla y María Juliana Parra. Foto: @Danielacato

Parra comenta que su preparación fue totalmente independiente. Con ahínco, enfatiza en que “la Liga no hizo nada, como siempre, como raro. No nos prestaron las canchas. No nos dijeron: bueno, vengan y hacemos una concentración para los Juegos Nacionales, nada, cero apoyo en los entrenamientos; me tocaba pagar instructor por aparte. Afortunadamente, acá en la academia de mi papá no tengo problema porque no pago canchas”.

Sin embargo, Mariño advierte que sí hubo acompañamiento de la Liga: “el proceso para los Juegos Nacionales del año pasado se inició hace como tres años; estuvieron convocados inicialmente 16 jugadores. Sí hubo concentraciones; de pronto Juliana no asistió por sus constantes participaciones en competencias”.

Por su parte, Sáenz comenta que él empezó los entrenamientos en julio del 2018. “María Juliana asistió durante todo ese año. Los sábados incluso la acompañaba su entrenador. Hablé con su mamá, los horarios los cambié por ella todo el tiempo, dándole comodidad. La joven no volvió en el 2019; no sé cuál sería el motivo”.

A pesar de afirmar con seguridad que durante su carrera “hasta hoy no he recibido ningún apoyo del Indersantander tampoco”, rescata y reconoce que en noviembre dicha entidad la apoyó con viáticos para los Juegos Nacionales. “Nos pagaron el viaje, la estadía, la comida y el transporte, pero eso fue por parte del Inder, no de la Liga”, agrega Parra.

Según Mariño, “la Liga no les hace aportes económicos porque no tiene inyección de capital por parte del Indersantander. Sin embargo, a partir de este año, las deportistas ya vienen recibiendo una bonificación pequeña de un millón de pesos provenientes del Inder, que tal vez no sea mucho pero resulta representativo para estas jóvenes promesas”.

Parra manifestó nuevamente su desagrado cuando le tocó viajar “sola” a los Juegos. Su entrenador no la pudo acompañar, pues, “la Liga escoge al que quiere llevar, que obviamente pertenece a la nómina de ellos y ese fue el que nos acompañó, pero él ni siquiera nos conocía a nosotras”, relata.

Mariño la contradice, pues, afirma que “sí hubo un proceso y sí hubo un conocimiento por parte de Wilmer hacia sus jugadores”.

Su versión coincide con la de Sáenz, quien asegura que concoció a Parra en el 2014: “los papás me contactaron para que les ayudara con los entrenamientos de la niña, cuando en ese entonces estaba arrancando tenísticamente; todavía no estaba en competencia. Era un diamante en bruto, con gran talento, pero pocos recursos y pues sólo contaba con el apoyo de sus papás; cero patrocinios”.

Además, señala que él fue quien las acompañó a los Juegos porque era el “director técnico” contratado y “lógicamente el Inder no podría asumir gastos para llevarle a cada deportista su entrenador personal”.


El Indersantander cumplió con los viáticos para la competencia, pero las inconformidades de Parra son varias; a estas se le suma una relacionada con la indumentaria: “los uniformes llegaron un día antes. El vestido, horrible. No porque no haya tenido un diseño bonito, eso no me afecta en nada, sino que me llegaba por debajo de la rodilla; eso fue como mandado a hacer ahí ‘a lo machete’. Gracias a Dios había representado a Santander en torneos anteriores y aún conservaba uniformes con distintivos del departamento, esos fueron los que llevé, porque sino, me hubiera tocado competir con ese vestido horrible que me quedó gigante”.

Esa falta de apoyo que Parra expresa insistentemente, genera fuga de deportistas a otras regiones del país; así, no sería la primera ni la última en buscar otros horizontes. En Estados Unidos encontró el respaldo que poco ha recibido en Colombia, específicamente en su departamento. Cuenta que la han contactado de varias universidades de ese país para ofrecerle becas de estudio que podría alternar con la práctica del tenis.

Esto la alejaría de la Selección Santander, pero ella afirma que “la verdad no me pierdo de nada porque no tuve apoyo en ningún momento por parte del departamento. Lo único sería no competir en torneos nacionales porque voy a estar en Estados Unidos, pero de resto no pierdo más nada”, concluye.

Aun con todos los contratiempos, las desavenencias, los obstáculos y los disgustos presentados en el camino, Parra ganó dos medallas de bronce en sencillos y por equipos, que se sumaron a las 64 obtenidas en total por el departamento en los pasados Juegos Nacionales.

Fuente: Juegos Deportivos Nacionales 2019

En el 2015, Santander ocupó el séptimo lugar en la tabla de medallería general con un total de 63 preseas. Cuatro años después, sólo logró una más y descendió al octavo puesto. Entonces, ¿qué hace falta?, ¿por qué otros departamentos sí pueden ir ‘siempre adelante’ y Santander no?, ¿será que nada más vamos ‘siempre adelante’ en el lema? Las respuestas las darán los resultados del 2023. ¡El Eje Cafetero los espera!

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