Tres mujeres han sido asesinadas en Barrancabermeja este año

María angélica Polanco. Foto/ suministrada

La desaparición y el posterior asesinato de la docente María Angélica Polanco Miranda, cuyo cuerpo fue encontrado en avanzado estado de descomposición el pasado 21 de julio en zona boscosa, vía al corregimiento El Llanito y que fue trasladado a la ciudad de Bucaramanga a las instalaciones del Instituto de Medicina Legal donde confirmaron que era ella; prendió las alarmas en la comunidad de Barrancabermeja.

Ella había salido de su casa en la noche del 17 de julio del conjunto Sandra Carolina ubicado en el barrio Torcoroma donde vivía con sus hijos de 19, 13 y 6 meses de edad. Desde ese día su familia perdió el rastro.

Y es que los hechos violentos contra las mujeres no se detienen, este año han sido asesinadas tres mujeres y otras más maltratadas al interior de sus hogares como producto de la violencia intrafamiliar. Esta situación también afecta a sus hijos que son los testigos silentes de estos hechos.

El silencio cómplice

El 6 de mayo fue asesinada Mailen Cruz Giraldo de 36 años, en el corregimiento La Fortuna. Ella era madre de tres hijos de 19, 18 y 8 años de edad. Esta mujer vivió en el barrio El Dorado junto a su familia.

Mailen Cruz Giraldo. Foto/ suministrada

Según su hermana Delly Toro Giraldo, de su hermana habían perdido el rastro desde hacía aproximadamente 10 meses cuando les dijo estaba donde unos de sus hijos en la capital del departamento, “ella nos llamaba por celular y nos decía que estaba visitando a mi sobrino allá en Bucaramanga. Cuando nos enteramos que la habían matado supimos que estaba en La Fortuna desde hacía 10 meses y polichaba mulas, eso era algo que desconocíamos, porque hasta el número celular había cambiado”.

Asegura Delly que otra situación que no sabían, era que ella tenía compañero sentimental y mucho menos que él la maltrataba, “quedó irreconocible de los golpes que le dieron, cuando le hicieron la autopsia nos dijeron que ella tenía cicatrices de puñaladas viejas. Después de su muerte, nos empezamos a enterar que ese hombre la maltrataba mucho, pero habíamos perdido el contacto con ella, no sabíamos nada de lo que le ocurría”.

Su hermana indicó que se enteraron de su deceso, porque en las redes sociales se publicó que había sido asesinada y que a la fecha la investigación judicial no arroja resultados, aunque su familia y las autoridades saben que el autor intelectual se encuentra prófugo de la justicia.

A la espera de resultados

El 7 de junio fue hallado el cuerpo de una mujer flotando en el río Magdalena, cerca al barrio Arenal, en la comuna Uno. Pasaron pocos minutos después de encontrado el cadáver para conocer su identidad, se trataba de Sedigne Moreno Gutiérrez de 38 años, habitante de ese sector y madre de ocho menores de edad.

Sedigne Moreno Gutiérrez. foto/Suministrada

Las autoridades hicieron presencia en el lugar; realizaron el respectivo levantamiento del cuerpo que fue hallado semidesnudo en el agua, pero además tendría dos heridas con arma blanca que posiblemente sean la causa de su muerte.

Foto/Suministrada

La investigación de este hecho violento inició, pero, aunque han pasado cerca de dos meses, su familia no tiene razón alguna del autor y las razones que llevó al asesinato de Sedigne, “nosotros por parte de la Fiscalía no hemos tenido ninguna información, ya va para dos meses y esto que está con la profe que dicen que es un feminicidio, así nosotros pensamos que es lo mismo. Acá veo que las cosas son más rápidas, no sé qué es lo que está sucediendo. Nos duele porque es nuestra hermana y no queremos que su muerte quede impune”, señaló Ismaldo Moreno, hermano de la fallecida.

No hay justicia

La campaña No Es Hora De Callar ha documentado entre el primero de enero y el 18 de junio de este año en el país, se registraron 99 casos de mujeres y niñas asesinadas en nombre del amor, porque ese es el argumento que esgrimieron sus victimarios cuando fueron capturados o a través de cartas y mensajes, desde la clandestinidad.

Y ni siquiera en un crimen tan atroz hay unidad en las cifras. La Fiscalía solo tiene registrados 76 feminicidios, con un 96 por ciento de investigación preliminar –como indica un informe de la entidad que habla de “esclarecimiento”–, lo que no significa que los casos estén resueltos ni que vayan a terminar en una judicialización y condena del victimario.

Por las características en que han sido cometidos algunos de estos crímenes, son catalogados como feminicidios que se define como la expresión más grave de la violencia contra la mujer y es la culminación de un ciclo de violencias basadas en género. Esta conducta no es un hecho aislado.

Además del impacto simbólico y social que tiene no investigar un caso de feminicidio, hay implicaciones de tipo legal.

La Ley 1761 de 2015 o Ley Rosa Elvira Cely, que tipifica este crimen como un delito autónomo, es clara en que el agresor no puede hacer preacuerdos con la Fiscalía y que la rebaja de pena, en caso de que llegue a aceptar unilateralmente los cargos ante un juez, es mucho más reducida que la de otro crimen.

Por lo anterior, es inconcebible que, en las salas de audiencias, los victimarios sigan argumentando que “era tanto el amor que sentía por ella, que prefería verla muerta que con otro, porque sencillamente ese inmenso amor no lo podía soportar”.

El código penal colombiano establece, una persona que comete un homicidio y acepta los cargos puede acceder a una rebaja de hasta el 50 por ciento de la pena total. En el caso del feminicidio, la Ley 1761 señala que la rebaja máxima será del 25 por ciento, es decir entre 41 años y 60 años de prisión.

Empero, la pena máxima de 60 años solo aplica si hay concurso de delitos. Por ello, para que a un victimario se le imponga esa cantidad de años de cárcel debe haber cometido otros crímenes junto al feminicidio.

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