Una Meca subvalorada

Iniciemos un pequeño recorrido de este pedacito de tierra y comencemos con algunas delicias gastronómicas típicas del territorio, muchas regiones tienen platos típicos como la Bandeja Paisa, el Cosido Boyacense, el Mote Costeño, solo por nombrar algunos; Barrancabermeja posee uno muy particular del cual muchos hablan, pero pocos conoces su origen, e iniciaré de atrás hacia delante.

Por: Pablo Arteaga/ Desde hace algunos años me he ido entrando en la exploración del territorio, sus virtudes, sus debilidades, fortalezas y oportunidades, hoy puedo decir que soy un poco menos ignorante que desde cuando empecé el proceso de actualización de información e investigación de este.

He encontrado, que Barrancabermeja a pesar de las pésimas administraciones y de las cuales no hare referencia el día de hoy, pese a toda la explotación extractivista de manera desbordada e ininterrumpida de poca Responsabilidad Social Empresarial, que durante los últimos 99 años de existencia ha sido la vaca lechera del estado colombiano, tiene aún mucho más que aportar no solo al país si no a propios y visitantes.

Iniciemos un pequeño recorrido de este pedacito de tierra y comencemos con algunas delicias gastronómicas típicas del territorio, muchas regiones tienen platos típicos como la Bandeja Paisa, el Cosido Boyacense, el Mote Costeño, solo por nombrar algunos; Barrancabermeja posee uno muy particular del cual muchos hablan, pero pocos conoces su origen, e iniciaré de atrás hacia delante.

Unos años antes del surgimiento de la industria en torno al petróleo y los procesos extractivitas en Barrancabermeja y su área circunvecina, su sistema de dinámica económica se fundamentaba en el río y la actividad comercial generada por el acopio de bienes que este traía a este territorio comercializarse entre los asentamientos humanos cercanos o al borde de la ribera.

Con la entrada de la industria del petróleo inicio también la llegada de personas de todas las regiones del país, lo cual hizo que se transformara en un territorio multicultural de familias que le apostaban a echar raíces en la tierra de oportunidades laborales, que para la época era la mejor alternativa debido a que el Estado colombiano estaba en un período de crisis fiscal, caracterizada por un vacío en el erario y grandes deudas y por tanto falta de oportunidades, situación no lejana a la realidad actual.

Esta nueva realidad socio cultural indujo a que los nuevos habitantes del territorio en las épocas más importantes, entre ellas la época decembrina, en medio de la nostalgia al estar lejos de sus hogares de origen, los llevó a compartir en comunidad con sus nuevos vecinos “habitantes que habitan en una misma cuadra o sector”, generando unos nuevos hábitos que finalmente se consolidaron como costumbres, que al calor de esta tierra tropical y al ritmo de cumbia se fueron afianzando en torno a un indio “olla de tamaño grande de Aluminio” en medio de la calle, convocando a cada uno de los vecinos a que se integraran al redor de este para la celebración de tan importantes momentos como el recibimiento del año nuevo.

En medio de tan emotivas celebraciones encontrábamos vecinos en la cuadra que obtenían su sustento de la industria del petróleo vinculados laboralmente a este, en donde recibían a manera de subsidio una libra de carne semanal por cada miembro de la familia, así que era la carne la que aportaba el empleado de la industria del petróleo al indio para el agasajo, así mismo, el que desarrollaba actividades vinculadas al río, aportaba el pescado o el bagre que en ocasiones era fruto de su trabajo y los que desarrollaban actividades de comercio aportaban el pollo, ya que, de las proteínas, este, era la más económica del mercado.

De esta extraña combinación nace lo que hoy se conoce como Sancocho Trifásico. Se convirtió en el plato preferido cada vez que se reunían los vecinos a departir aquellos buenos momentos que les brindaba esta nueva tierra llena de oportunidades y riquezas multiculturales.

A parte de este incomparable plato típico barranqueño, encontramos, el caviar de agua dulce, el cual es elaborado con huevos de pescado ribereño y que encontramos en el incomparable y ya tradicional Festival del Bollo el cual se celebra anualmente.

De igual manera encontramos la limonada barranqueña, la cual, nace de la necesidad de saciar la sed, producto de las altas temperaturas que indujeron los habitantes a combinar el refresco gaseoso producido en la fábrica de don Hipólito Pinto y ubicada para la época en inmediaciones del Parque Infantil, con el extracto de jugo de limón, dando así paso a tan exótica combinación que con su particular sabor y bondades refrescante se fue incrustando en el corazón y hábitos de los habitantes de la bella hija del sol.

De lo gastronómico saltamos a bondades y ventajas competitivas de interconectividad logística que por ubicación geográfica estratégica, ha llevado a que el territorio de Barrancabermeja represente una importancia representativa para el país, a pesar de la nefasta decisión de haber acabado con ferrocarriles nacionales, sin embargo, ha sido el abandono, la falta de presencia y la falta de compromiso del Estado la que le ha dado espacio al narcotráfico, a los grupos guerrilleros y a las bandas organizadas de utilizar este territorio históricamente como corredor comercial de tráfico de drogas y armas, pese a esto, sigue siendo un gran eje para el desarrollo y recuperación de la Plataforma Logística Multimodal nacional.

Por último y no menos importante encontramos el inexplotado segmento del turismo, en el cual encontramos gracias a la sociedad multicultural que llegó a sembrar nuevas raíces familiares han generado la emanación de nuevas expresiones gastronómicas, musicales, culturales, artísticas propias de la mescla de hábitos y costumbres que le brinda una experiencia sin igual a visitantes.

Cabe resaltar que aparte de turismo en torno a la cultura e historia de este territorio en temas de raíces, también encontramos un gran potencial de biodiversidad de fauna y flora para un segmento interesado en la observación y comunión con la naturaleza, así como desde las experiencias empresariales de los procesos de la industria petroquímica, plataforma logística, entre otros segmentos empresariales, se abre la alternativa para un turismo mucho más técnico y académico.

Como ven mis queridos lectores, Barrancabermeja es a un es una gema por pulir, que aún tiene mucho para brindar a propios y extraños como esa meca colombiana.

*Profesional en Comercio Internacional y Especialista en Gerencia de Proyectos.

Correo: arteagapab@gmail.com

Twitter: @2018Arteaga

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

Síguenos:
RSS
Twitter
Visit Us
Follow Me
YouTube
YouTube
Instagram

1 pensamiento sobre “Una Meca subvalorada

  1. hay que trabajar eso del fortalecimiento del tejido social y empoderar al barranqueño de arraigo ese que no participa en las gestas electorales a que con su voto castigue al gobernante corrupto y en definitivas lo mande al ultracismo …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Twitter
Visit Us
Follow Me
YouTube
YouTube
Instagram