UNA SOLUCIÓN DE RAÍZ

Los últimos eventos que han empañado la imagen del país, debió dejar un precedente entre la población que les motive a generar cambios, que oriente a la gente que está distante, llena de problemas, y que lleva a cuesta a una juventud que busca desesperadamente no hundir sus sueños en la desesperanza, por la falta de oportunidades, en especial en esta época de pandemia.

De acuerdo con el departamento administrativo nacional de estadística (Dane), la tasa de desempleo juvenil (entre 14 y 28 años) para el trimestre de febrero y abril fue de 22,8%, una cifra alta a comparación del mismo periodo del año 2019 (18,5%). Lo más preocupante de la estadística es cuando se trasladan los números para el resto de población, la situación en materia económica realmente es delicada.

El incumplimiento a los acuerdos de paz, la polarización de las masas, las finanzas del país a manos del ministro Carrasquilla, el interés del gobierno de entregar a multinacionales las áreas naturales para la explotación minera, las masacres de jóvenes y líderes sociales en Colombia, hacen del país una gran olla a presión a punto de estallar.

Hemos visto como los gobiernos administran los recursos del pueblo para el bien y los intereses de la misma política podrida que no deja que avance el pueblo, tal y como se ha reflejado con el presidente Iván Duque. La pandemia ha sido el detonante y la oportunidad para detenernos a observar que es lo que ocurre alrededor y de evaluar cuál es la seguridad que nos ofrece el gobierno.

Ingresar a las redes sociales antes era divertido, era el lugar propio para escapar de la realidad, ahora se ha vuelto un trauma, las historias, las tendencias solo hablan de las malas noticias, la gente discutiendo por partidos y defendiendo a políticos, esta es una lucha que no arroja frutos positivos.

Triste es ver que la población no quiera reconocer que estamos entrando en un abismo social y económico en donde los jóvenes no tendrán tan a la mano un futuro promisorio, que nuestros padres que tanto luchan por una estabilidad y una vejez segura, vean como acciones en pro de su bienestar se les va de las manos.

Como ciudadanos responsables debemos dejar de lado los intereses personales y buscar soluciones a los intereses colectivos, a crear más capital humano, dejar de echarle la culpa a los mismos, de las decisiones de la población insensible y despreocupada, en el momento de depositar su voto.

Para cambiar no es necesario tomar las armas, ya que este país ha tenido suficiente con la violencia, la sangre que ha derramado los que ya no están, debe ser la cuota para llenarnos de sentimiento y valor para erradicar el dolor de la cara de las madres y padres, que sufren cada vez que ven a sus hijos partir o cuando ven que su vida pasa en medio de la improductividad.

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, entregó un informe sobre el panorama de agresiones a las que están expuestos los líderes, pero también los excombatientes, las cifras detallan que en 2020 han sido asesinados 166 líderes y/o defensores, además de 36 firmantes de las Farc, para un total de 152 crímenes a corte del 15 de julio, sin contar las recientes masacres de jóvenes e indígenas; esto debe terminar.

A esta sociedad la está matando la indiferencia, la trampa, la política mal ejecutada, es hora que los líderes de conciencia y de respeto por la vida, tengan la tarea de sacudir esta nación, de convertirse en los verdaderos agentes de cambio, que urgentemente necesita este país que lo merece todo.

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